jueves, 27 de marzo de 2014

recuerdo.

no somos más que eso, efímeros pensamientos de milésimas de segundo en alguna memoria, suspiros en algún atardecer, alguna canción, la fotografía vieja en la mano de alguien que se empecina en sostenernos en su memoria, no nos suelta, y trata de revivir los instantes vividos repasando una y otra vez los capítulos de la película ke se formó al juntarse....breves instantes ke se compartieron o largas horas compuestas de hechos ke nos llenaron, y nos hacen reconocer en ese nombre, en esa mirada, en ese lugar, el recuerdo de esas personas ke pasan por nuestras vidas, como familiares, como amigos, como amantes...y nos llenan el albúm de la memoria de episodios ke vale la pena mantener..hasta ke seamos nosotros los recordados.

domingo, 23 de marzo de 2014

Rosas en domingo.

No te bañés y venite a mi reino, entrá, para vos la puerta siempre está abierta, no pensaba hacer nada hoy, pero para vos siempre habrá tiempo; llename de petalos de rosas magenta la cama y rasgame la piel con las espinas mientras me desnudás y lamés mi sudor acumulado de un día antes. Sí, ayer tomé cerveza pero no tengo resaca, no fue tanta, pero si podés poner el ventilador te lo agradecería más que las rosas..dejá que entre la luz en la sala, mientras entrás vos en mí.

lunes, 17 de marzo de 2014

miedo.

cuando tengo miedo pienso en tus abrazos, era una sensación extraña, podía contra el mundo y contra kien fuera, hasta contra los miedos, demonios de cola con espinas, ke se empeñan en rasgarme las fuerzas y me hacen ke no extienda las alas, me someten y me atan a las patas de la cama con cadenas de metal y no me dan ganas de levantarme, y lo único ke quisiera es hacerme chikitita y enroscarme como cascabel para ke llegués vos y me cubrás con tu cuerpo y kedarnos ahí,en silencio, porke en ese espacio los demonios no entraban, y se iban corriendo a contarle a los demás ke éramos caso perdido, ke éramos poderosos y cuando nos juntábamos el cielo se llenaba de fuegos artificiales y las nubes tomaban formas de flores y elefantes, y el mar se kedaba kieto y en silencio, para ver el reflejo del brillo de nuestros ojos, desprendidos de todo miedo.